Qué es un fideicomiso

¿Qué es un fideicomiso? Se trata de un contrato mediante el cual una persona transmite sus bienes a otra para su administración y resguardo. Presenta muchas ventajas. Te las contamos a continuación.

Cuando hablamos de fideicomiso, nos referimos a un contrato a partir del cual una persona o un grupo de personas entregan la titularidad de bienes, dinero o derechos a otras, con el fin de que estas últimas los administren o inviertan en beneficio de un tercero.

Los sujetos intervinientes en un fideicomiso son:

  • Fiduciante: el que transmite los bienes.
  • Fiduciario: el que recibe los bienes. Puede ser persona física o jurídica.
  • Beneficiario: persona en cuyo favor se constituyó el fideicomiso.
  • Fideicomisario: destinatario de los bienes una vez concluido el fideicomiso.

El fiduciante, el beneficiario y el fideicomisario pueden ser la misma persona. Además, el administrador tiene derecho a una retribución por los servicios prestados.

El fideicomiso posee una duración determinada, que deberá explicitarse en el contrato. Una vez finalizado, quedará sin efecto. Esta es la característica principal que lo diferencia de las personas jurídicas. El fideicomiso carece de personería propia, sino que únicamente es un contrato asociativo.

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Ventajas de un fideicomiso

El principal beneficio del fideicomiso es la protección del patrimonio personal. Una vez constituido el contrato, los bienes incluidos en el mismo no podrán ser alcanzados por acreedores de ninguna de las partes. Es decir, que se vuelven inembargables debido a que quedan afuera de cualquier acción judicial.

Los fideicomisos se utilizan, además, para reunir capital entre varios sujetos y así acceder a inversiones mucho mayores, sin necesidad de crear una sociedad comercial.

Ejemplos de fideicomiso

Existen varios tipos de fideicomisos, según las características y la finalidad de cada uno. Todo fideicomiso debe constituirse con un objetivo claro y específico, el cual debe especificarse al momento de la constitución del contrato.

Fideicomiso financiero

En líneas generales, se dividen en dos grandes grupos: fideicomisos financieros y no financieros. Dentro de estos últimos, encontramos los inmobiliarios y los destinados a fines educativos, entre otras cuestiones.

A continuación te describimos cómo funcionan los fideicomisos más utilizados en Argentina.

Fideicomiso financiero

Los fideicomisos financieros se constituyen con el objetivo de que una empresa, o varias empresas (ya sean personas físicas o jurídicas) puedan acceder a fondos de inversión sin descuidar el patrimonio personal. Tal como dijimos, los bienes incluidos en el contrato quedan exentos de cualquier acción de acreedores, por lo que se convierte en una herramienta financiera muy utilizada. 

En este tipo de fideicomiso, el capital se divide en títulos representativos de deuda y los beneficiarios son los propietarios de esos títulos valores. Para llevarse a cabo, es requisito que el fiduciario sea una entidad financiera inscripta como tal y autorizada por la Comisión Nacional de Valores.

En resumen, el principal objetivo del fideicomiso financiero son las inversiones.

Fideicomiso inmobiliario

En este tipo de fideicomiso, una persona entrega al fiduciario sus bienes inmuebles para que éste los administre, alquile o venda y luego haga entrega de los mismos a un beneficiario.

Se utiliza, también, para llevar a cabo proyectos inmobiliarios desde cero. Las personas físicas o jurídicas transfieren fondos al fiduciario para que éste los gestione en pos del desarrollo de la obra. Concluido el contrato, los inmuebles pasan a los beneficiarios.

El principal motivo por el cual este modelo de negocios es uno de los más elegidos radica en que, tal como dijimos, los inmuebles quedan al resguardo de embargos y ejecuciones judiciales y se separan del patrimonio personal de los participantes.

Fideicomiso agropecuario

A través de este contrato, las empresas agropecuarias pueden acceder a opciones financieras para el desarrollo de proyectos.

Se utilizan, por lo general, para la concreción de negocios a futuro sin necesidad de constituir una sociedad y sin poner en riesgo el patrimonio individual actual.

Las empresas agrícolas suelen generar fideicomisos para reunir inversiones destinadas a, por ejemplo, organizar un pool de siembra, criar o engordar  ganado y demás cuestiones que requieren de capital.

Fideicomiso para educación

Es una opción muy utilizada en situaciones en las que padres u adultos responsables desean preservar determinados fondos y destinarlos a la educación futura de sus hijos o menores a cargo.

Finalizado el plazo, el beneficiario recibirá el dinero correspondiente según lo estipulado en el contrato.

Requisitos para su constitución

Ya dijimos que el fideicomiso no es una figura societaria, sino un contrato. Por lo tanto, debe constituirse por escritura pública o instrumento privado (escribanos o abogados).

Además, el fideicomiso debe registrarse en AFIP a través de su representante legal. Para ello, es requisito el alta de un CUIT. El trámite de inscripción exige la presentación en el organismo de un formulario de alta (declaración jurada N° 420/J), una fotocopia del contrato, y documentos que acrediten la personería del representante.

Para el fideicomiso financiero, AFIP solicita, además, un certificado que avale que el mismo posee la autorización en el organismo de contralor correspondiente para la emisión de certificados de participación y títulos de deuda.

Qué impuestos paga un fideicomiso

De acuerdo a su naturaleza, un fideicomiso puede estar alcanzado por:

Impuesto a las Ganancias: cuando el fiduciante y beneficiario son personas distintas, el fideicomiso será considerado una sociedad de capital. Es decir, estará alcanzado por Ganancias y se le aplicará sobre las rentas alcanzadas una alícuota del 35%.

En cambio, para fideicomisos no financieros en los cuales fiduciante y beneficiario son la misma persona, el fideicomiso no será sujeto del impuesto. Sin embargo, sus integrantes deberán declarar sus rentas de manera individual como Ganancias de tercera categoría.

Bienes Personales: los fideicomisos y sus integrantes están exentos del impuesto sobre los Bienes Personales, debido a que al momento de su constitución, los bienes dejan de pertenecer a su patrimonio personal.

IVA: si bien la transferencia de bienes entre una persona y el fiduciario no está alcanzada por el IVA, sí pueden estarlo aquellas operatorias futuras llevadas a cabo por el fideicomiso en sí mismo. Esto dependerá exclusivamente de la actividad o el objetivo por el cual se creó el contrato (por ejemplo, la mayoría de las cuestiones de un fideicomiso financiero se encuentran exentas de IVA). Por eso, es clave recibir un correcto asesoramiento impositivo.

El administrador del fideicomiso tiene la responsabilidad de presentar las declaraciones juradas correspondientes.

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